AROMA DE TEATRO por Esperanza Pons*

Menorca es la Isla del Viento. Se acerca noviembre y como cada año viene acompañado de un viento especial, un viento fuerte y tenaz, pero a su vez delicadamente perfumado con una fragancia peculiar. Es el aroma del Teatro.

Es aquí, en esta tierra distante, que no distanciada del resto del mundo ni de sus avatares, donde año tras año se concibe, se gesta y finalmente, como fruto de un firme compromiso con el teatro contemporáneo, ve la luz el Premio Born. Lo hace en el seno de una entidad movida principalmente por la cultura y empeñada con un proyecto que sin lugar a dudas vale la pena llevar adelante, motivo por el cual todo un equipo humano pone a disposición de cada certamen su trabajo y su esfuerzo de manera altruista.

En un principio este premio puede parecer insólito al ser convocado desde esta pequeña ciudad, pero tan solo es necesario revisar su currículum y descubrir un bagaje de 31 años de existencia, 26 ediciones, una difusión a nivel internacional y una de las mejores dotaciones económicas del país, para darse cuenta que el Born se ha ganado a pulso su prestigio.

Un prestigio que en cada convocatoria es distribuido generosamente entre todos los que participan en esta magnífica puesta en escena: en primer lugar para el afortunado ganador, quien además del nada despreciable premio en metálico verá encumbrada su condición como dramaturgo (un Born no se gana todos los días) y el prestigio para su obra, valorizada a partir de este momento y, en la línea de los últimos años, probablemente redimida de una larga espera para ser puesta en escena. Prestigio también para el jurado, descubridor de magníficos textos literarios, y como no para la organización, en este caso para el Cercle Artístic, quien ve convertido su premio en un certamen plenamente consolidado, en auténtico estímulo para la nueva creación y en una eficaz catapulta hacia los escenarios para la mayoría de las obras galardonadas.

Todo un año de trabajo se verá condensado en dos intensísimos días de celebración. Días para vivir y convivir con el teatro. Autores, actores, jurado, críticos, público, obras y organizadores son durante estos días protagonistas y en el marco de una convivencia perfecta se convierten en elementos esenciales sobre las tablas del Born.

Y así como la sal impregna de manera sutil nuestras costas y nuestro carácter, el Premio Born lo hará en el corazón y la mente de todos aquellos que habrán compartido una nueva edición, dejándoles algo más que un grato recuerdo.

Esperanza Pons .- Colaboradora del periódico insular "Diari Menorca". Miembro de la Junta Directiva del Cercle Artístic desde 1993.
(Texto incluido en el número 290 IV/2001 de la revista PRIMER ACTO, con motivo de la publicación de "Si un día me olvidaras", de Raúl Hernández Garrido, Premi Born 2.000)