Premi Born: Reflexiones e inquietudes de un proyecto por Esperanza Pons Mesquida*

Lentamente el Teatro del Borne enmudece. Los amantes del teatro que esta noche han asistido a la entrega del Premio Born 2003 abandonan la sala. Las pisadas y el murmullo son cada vez más tenues. La cristalera de la entrada deja entrever multitud de siluetas desfilando hacia el círculo, donde se celebra la fiesta anual del premio.

Hay muchas razones para la celebración: un nuevo ganador, una nueva obra, la espléndida representación de esta noche, la satisfacción por un trabajo bien hecho…

Los aplausos que hasta hace un momento invadían el recinto se tornan ahora en silencio. Las luces que iluminaban con generosidad la gala, lentamente pierden intensidad. La oscuridad se apodera primero del escenario, y a continuación del patio de butacas.

En el escenario, ante la escenografía de Delibes, la peana que sostenía hasta hace unos minutos el galardón. Talía, convertida en bronce, de un peso más que considerable, como el Born, es ahora sólo una silueta en el recuerdo. Ella también ha partido, mecida amorosamente por los brazos del nuevo ganador, Juan Pablo Vallejo.

Soledad, silencio, penumbra. Un contexto perfecto para la reflexión.

(Se oye una voz)

LA VOZ: ¿Y ahora qué?
YO (con naturalidad): Pues de vuelta al trabajo.
LA VOZ: ¿Al trabajo, ya?
YO: Sí. El premio no descansa. Ahora mismo empieza la cuenta atrás y en este mismo instante están surgiendo inquietudes que se convertirán en nuevos proyectos.
LA VOZ: Pero si está todo bien así, ¿para qué meterse en nuevos proyectos?
YO: No creas, el Premio Born es algo vivo. Así lo demuestra el nivel de participación, que da buena cuenta de su difusión y del prestigio alcanzado en el mundo del teatro. Es algo que da aliento para seguir adelante y luchar por una realidad donde participa tanta gente: junta directiva, jurado, colaboradores, patrocinadores y amigos. Gente que aúna esfuerzos y comparte ilusiones.
LA VOZ: ¿Vivo, un premio teatral?, ¿Pero no dicen que el teatro está en crisis?
YO: Han sido ciento treinta las obras recibidas en esta pasada edición, no creo que el premio esté en crisis, de ninguna manera. Además, observa cómo el premio crece y enraíza en la sociedad actual. Sin ir más lejos, Patera, la última obra ganadora, es de máxima actualidad. La inmigración como argumento, di, ¿quién puede abstraerse, poco o mucho, de este tema? Asimismo, el teatro es fiel reflejo de lo que sucede en el Mundo y así, los escenarios deben convertirse también en una ventana abierta donde manifestar cualquier inquietud social, sea del carácter que sea.
LA VOZ: ¿Por qué siempre una representación teatral antecede la entrega del premio?
YO: ¿Qué mejor manera de celebrar una fiesta del teatro que viviendo el teatro? La sociedad menorquina aguarda su cita anual a finales de noviembre, y así lo manifiesta, ya que es una de las pocas oportunidades de ver representaciones poco habituales en la isla. Es costoso y complicado traer montajes de alto nivel hasta Menorca, aunque compensa…
Por cierto, hablando de representaciones, son ya muchas las obras ganadoras representadas. Si todo va bien, creo que para la celebración del Born de este año podremos asistir al estreno de Patera.
LA VOZ: Eso debe de ser algo habitual…
YO: No, será la primera vez que la última obra ganadora del Born se represente en la gala de entrega.
LA VOZ: Tarde o temprano se representan todos los textos premiados…
YO: Puede decirse que tienen “billete preferente” para viajar hacia los escenarios.
LA VOZ: Por supuesto que el autor, encantado, pero ¿y el Cercle Artístic, está satisfecho del premio Born?
YO: El premio ha adquirido prestigio y goza de reconocimiento dentro y fuera de España. Nació en 1970, fruto del trabajo constante y desinteresado de una entidad privada. Gracias al trabajo de jurados independientes y de una dotación que actualmente alcanza doce mil quinientos euros, el premio está en el lugar que merece. ¿Quién no estaría contento con un “hijo” así?

(De nuevo el silencio. Parece que todo se llena de pensamientos y anhelos que brotan uno tras otro. La puerta del teatro rompe la penumbra: alguien se asoma).

ALGUIEN: ¿Vienes?
YO: Sí… sí, ya voy.
ALGUIEN: ¿Quieres decirme qué estabas haciendo? Me ha parecido oír voces, como si estuvieras hablando con alguien… ¿Sabes que llegas tarde?
YO (con una sonrisa en los labios): Como siempre, pero te aseguro que no he perdido el tiempo.

(Nada más subir la escalinata del Cercle observo las caras de la gente… El aire es especial, desprende alegría. Es la fiesta, un año más, del Premio Born de Teatro).

*Esperança Pons Mesquida. Presidenta del Cercle Artístic de Ciutadella.